domingo, 29 de enero de 2012

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Me voy al aeropuerto a recoger a una desconocida.
Sólo cruzo los dedos para que no tengamos que venir a mi casa porque es imposible abrirse camino entre el retrete y el escritorio, tengo una montaña de ropa en el sofá donde dormiría y sólo yo sé dónde tengo las cosas. Y, a veces, ni eso.
Confío en que duerma de pie y que le guste comer pelusas y pasta, porque no he ido a la compra y no tengo otra cosa.
Tampoco he hecho el proyecto. Ni he enviado CVs. Ni he decidido qué hacer con la oferta de trabajo que empezaría mañana. Y ahora casi llego tarde al aeropuerto por escribir estas líneas.

PD. Feliz año nuevo chino, aunque con retraso.

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