sábado, 4 de febrero de 2012

10

Si en París tienes una casa del tamaño de las casas-exposición de IKEA puede que no vayas a comprar a IKEA, o que seas F.
F. y yo tenemos una extraña obsesión con sus catálogos, sus marcos gruesos, sus velas y su sección de cosas-que-sabes-que-no-necesitas-pero-las-necesitas-desde-ese-momento, una definición de manual de márketing.
Pienso en la vida de los ocupantes imaginarios de esas casas. Lars Erik y Birgitta han invitado hoy a amigos a cenar pero no encuentran los zapatos de ella porque Lena los ha escondido en las cajas bajo la cama. Billy no irá porque está muy cansado después de la semana de trabajo-dice-pero en realidad sabe que no es más que una excusa para quedarse leyendo en su diván con jazz de fondo. Daniel besa en la cocina a Jan con una estantería llena de botes de cristal con especias de colores, hay un reloj enorme en la pared, pero no han visto que llegan tarde a la cena. Sven Ake los espía desde el piso de enfrente, celoso y escondido entre las tres cortinas de su ventana enorme para que entre la luz a las flores, lleva días pensando suicidarse pero al final lo evita, porque odia los tópicos. 
Con los -9ºC de París, acepté la propuesta de L. de viajar a pseudo-Suecia unas horas. Me vestí de mi otro hito sueco, H&M, y quedamos en la Gare du Nord -no podía ser otro sitio- a las 11h. Llevé mis bolsas azules reciclables por lo que pudiera pasar...y así fue. Albóndigas con mermelada incluidas.

Volví en tren y perdí mis manoplas por culpa de un viennoise en Paul. El castigo a mi gula, pero esta vez se han pasado: las tenía cariño porque las compré en mi último día febril en Madrid, exprimiendo el H&M de los cines Avenida. Después, Cite Universitaire y vuelta a Gare du Nord, donde M2. llegó en bici porque a ratos es más francés que italiano. Esperaron en mi portal mientras descargaba una parte de Suecia en mi madriguera y hablamos de muchas cosas con un té en el Canal Saint Martin. M. también quería encontrarnos, pero yo tenía que ir a la lavandería a la que al final no he ido porque C. y su amigo sevillano me han vuelto a invadir el portal con la excusa de un saco de dormir. Pasamos más de una hora sentados en las escaleras y me disculpé unas 49030 veces porque mi piso no estuviera visible. Ahora he subido, he vuelto a cenar y me he dado cuenta de que ya no hay distancias. Que puedo tener el espejismo de vivir en Suecia, de viajar finalmente a Cannes con M2 o a Ibiza que hoy está nevada, de compartir piso con I. en Londres o visitarla en Nueva York. Me voy a servir el último café de la noche mientras veo esto.

2 comentarios:

  1. me he imaginado a la perfeccion cada perosna q has descrito. buenisimo.

    ResponderEliminar
  2. para buenisima la ensalada que me voy a hacer mañana de canonigos y fresas con vinagre de modena ;)

    ResponderEliminar